20/04/2003

 

Altiva Señora, Emperatriz de todos los tiempos,

Permita que la humilde escribana le preste homenajes plenisimos, al tiempo en que también me prosro a sus pés y besos vuestras nobilisimas manos. Liberta hace mucho por la magnanimidad con que Usted há reconocido nuestra aristocratica ascendencia, en lo más profundo de nuestras almas nos identificamos todavia y siempre como vuestra dedicada sierva, feliz  por la sabiduria, el tirocinio, la perspicácia y la corrección con que secularmente há Ud, Magnífica, orientado nuestras vidas. Que los dioses la bendigan  infinitamente!

s llegada la hora, Señora mia, de encerrarmos nuestra missión estrangera. Honradas y felizes nos encontramos hoy por saber habermos cumplido con exito los dos desideratos que nos llevaran a empreender, con vuestro beneplácito y en vuestro nombre, este largo ¡ y tan sufrido, lo percibimos ahora ¡ viage a lejanas y diferentes pagas.

Así que nos és inmensamente grato informarla de los resultados de las dos comisiones y solicitar vuestro soberano permiso para iniciarmos el retorno a nuestro cálido y añorado Imperio tropical!

Los negocios del Imperio que a su orden hemos venido tratar resultaron tan bien sucedidos que nos cuesta creerlo, principalmente después de todo lo que há pasado desde el veinte trés de marzo, cuando empezaron los dementes la guerra de usurpación. Quizás en razón mismo de eso, más grande haya sido el éxito, como además yá advertía un chino (chino verdadero, no coreano), el conocido Sun Tzu M., el más leal y brillante estrategista con que há jamás contado Ud,  imperial Señora.

Las negociaciones, en sus detalles, las relataremos de viva voz, como cabe en casos como este de total segredo, pero si podemos avanzar haber sido ennorme y rápida la acceptación de vuestras propostas de largo plazo, asimismo las estratégias y tácticas para el inmediato!  Y eso, puedo yo asegurarle Señora, lo hemos constatado de parte de los más diversos gubernantes desde el viejo conservador que dirige los gauleses, pasando por el socialdemócrita que comanda en Germania, hasta ¡ lo más importante ¡ a todos los que dirigen los pueblos árabes, los ubicados acá y allá del Mar Rojo, asimismo los postados entre el Mediteráneo oriental y el Mar de Bahrein, al norte, y desde luego, todos los ubicados a las dos márgenes del Tigre y del Eufrates, avanzando hacia la derecha hasta casi las cercanias del Planalto del Tibete.

Lo que se antevia há efectivamente ocurrido, por obra y gracia de vuestra habilidosisima armación, mi reina: en contra del enemigo principal, uniranse todos, como se há demonstrado hoydia en frente a la mesquita de Kerbala! 

Y no sólo xiitas y sunitas de Irak y Persia cómo quiere la midia, pero el largo rol de nuestros pueblos, desde la dinastía de los Omeyas de Damasco, los sasinidas de Pérsia, fatimidas y abbasíes de Bagdad, los tuluníes de Egipto, además de todas las  dinastias de mis ancestrales, los mamluks de Siria e Egipto.

Estuviera mi noble dama aqui, a encabezar tales negociaciones, y mucho se divertiría en la inédita reunión que realizamos con los turcos exactamente en Trebizona, al borde del Mar Negro. An con riesgo de aburrirla con esse extenso relato, permitame entrar en un o dos detalles de esa difícil pero afinal exitosa negociación.

La elección de Trebizonda para sediar el encuentro no há sido casual, como habrá de divinar mi altiva dama. Ultima cidadela del Imperio Bizantino ¡ mejor dicho, de mismo Imperio de Trebizonda - a capitular de frente a los otomanos, en 1461, la ciudad

... non cess mai di esercitare un grande fascino sugli uomini del mondo occidentale e orientale. La visitarono infatti viaggiatori celebri quali Stradone, Marco Polo ed Evliya Celebi. Inoltre Don Chisciotte sognava di diventare imperatore di Trebisonda mentre Napoleone aspir a conquistarla affermando di discendere dalla dinastia dei Comneni .   

 

Todas devastaciones que sufrió no le quitaron el aire de mistério, menos an ciertas maravillas dejadas por sus emperadores más visionários y cosmopolitas, como lo fueron principalmente los trés Manueles (Manuel I, 1263; Manuel II, 1333 y Manuel III, 1417) además de la Emperatriz Anna Anachoutlou (1341), la bella.  De empradores lllamados Manuel no se esperaría nada menos que tal brillantez!


Además del clima ameno, siempre refrescado por la brisa perene del Mar Negro,  su  ubicación és militarmente fantástica , como registra el pequeno mapa del ano 1280:

 

 

 

 

 

 



Se reirá más todavia mi ama por saber que la reunión la realizamos en el atrio central de la Iglesia de Santa Sofia, del ano 1000, esta que se vé abajo!

 


Habrría modo más claro de decir a los participantes ¡ turcos, bulgaros, georgianos, caucasianos y lo más  ¡ que se tratava de rescatar la historia ¡ nuestra historia -  y frenar a gentes de otros continentes, impostores, invasores? En nombre de la Emperatriz, esta humilísima Sophia rene y conclama los más importantes jefes militares en la misma Iglesia de Santa Sofia, indicando lo fuerte de nuestra trama histórica.  Asimismo hemos demostrado que los otomanos no solamente hán preservado las bellisimas riquezas de la cultura de Bizancio, cómo la hán acrecido de mil otras bellezas de nuestra misma cultura!

Muy rapidamente los jefes militares lo entendieron todo! (Verdad que los turcos, como siempre, há permanecido equilibrandose muro arriba, mercadejando algunos dinares, pero algo de sus bríos seguramente han retomado.)


Para vuestro divino gaudio y nuestros archivos, replico aqui la fotografia de la llegada de los participantes de la reunión:

 


En mi comunicación oral, todos los detalles de esas negociaciones asimismo nuestros futuros planes le serán devidamente repasados. Puedo yá decirle, Emperatriz de todos los tiempos, que terminada la histórica reunión, todo se há quedado mucho más fácil, en las continuidades havidas en Damasco y en Samarcanda. De ellas paso a relar en seguida.

Pero aqui se confunden mis dos misiones, la política y la personal, razón por la cual penso ser mejor iniciar por esta ltima, si me permite Usted!

En cierta medida, la misión personal, concedida a esta humilisima sierva por la magnanimidad de vuestra alma, adorada dama, también há encontrado éxito, aunque un éxito parcial.

Tratavase de encontrar un cierto arabe, moro, empresa que empezé antes mismo  que se cumplira el plazo de mi cuarentena pós operatoria de los ojos, en Barcelona, para donde mi dirigi después de aquella semana fatítica de que mucho sabe Usted, por hechos relacionados con el mismo moro sucio y guatón!

Como también se acordará mi altiva dama, tal persona há estado perdida desde los dias finales de febrero, cuándo no se sabe por qué, há viajado hacia frica, en compania de una gentes raras, un chino que en realidad és coreano,  y un prícipe negro.

Antes de eso, se habia, por desespero, se automutilado por eunucación, pero muy rapidamente le habíamos tratado con pociones especiales, logrando detener la terrible corrosión de la virtud y de la fuerza! Mal iniciara su recuperación y há pasado eso, su inedito desaparecimiento, decuplicando por eso mismo nuestras afliciones.

Mil noticias muy desencontradas empezaron a llegar, identificando aqui y alli el referido moro, ora en un monte suizo, ora caminando en bicicleta entre unas dos mil banderas no se sabe bien en donde, ora todavia en Vuestro antiguo castillo de Chillon, o entonces en Aische, a visitar la casa de Ricarda Octávia, la misma que Usted há protegido, imperial Señora, en contra del bigotero nazi. Hasta ahora no hé sabido cuánto de verdad hay en estes relatos. Pero sí sabemos que desde aquél entonces, desapareció para siempre.

Perdoname, altiva dama, que la moleste con tan larga descripción de mis afliciones! Pero al realizar con vuestro beneplácito esta bsqueda internacional tan aflita del referido moro, cabeme relatarla adecuadamente a quién tan generosamente me la há permitido!

Pués entonces, ni terminara la reunión de Terbizonda, y me há llegado la noticia de que estaria mi amado Bey en nuestra Damasco, para donde mi dirigi rapidamente, an que el riesgo de la guerra inminenti hubiera se elevado en mucho. Yá se sabia entonces que efectivamente el triunvirato de la demencia y su texano muneco se atreverían a invadir el Irak, para eso contando com el apoyo del outro titere, el inglés.

De todo modo, llegamos en seguridad en Damasco, todos los caballeros de nuestro Imperio cuidandonos con redoblado zelo.  En ningun momento me hé descuidado de nuestras negociaciones, pero quiero confesarle, mi senora, aunque muy avergonzada, que busqué de tugurio en tugurio al moro aquél, y en vano!

En un de eses tugurios, me fuí tomada de terribles miedos y aflicciones, convencida que estaba de que el referido arabe shaberia decretado mi muerte así no más. Pasa que, en una horrenda tienda de bebidas malas, oscura y sucia como igual hé visto solamente en el Nordeste de Brasil, al fondo del establecimento, alli donde se juntavan la basura diária, miré una puntita de tela que algo de conocida me pareció. Imediatamente pedi a la esclava que la agarrara y ¡ Diós! Alah ¡ de hecho tratavase de aquella polera que, en un acto de puro amor, habia yo regalado al moro. Aquella misma, la que tenia escrito mi nombre, por de atrás!

Señora, ruego vuestro permiso para detenerme en este punto. Siento pulsar muy fuerte mi corazón, y otra vez atacame la alergia en los ojos, la misma que siempre viene cuándo relato o pienso este tema!

Sí debo decirle que, en realidad, mi Bey no se encontrava en Damasco. Al que parece,  habia pasado por allá, a juntarse com sus gentes en misteres muy parejos a los que yo misma realizaba en vuestro nombre. Pero quizás yá se habia ido.

Lo que sí me contaron ser verdadero és que há estado por trés dias en el santuário mamluk, a recobrar sus poderes especiales, entre ellos el de metamorfosis, través del cual puede asumir formas distintas, animicas siempre, del reino humano y animal! Misterios de los antiguos egpcios, como se sabe!

Mi desesperacióin alcanzaba en este momento alturas innenarrables, senora, me sentia yo la más indigna de sus servidoras, por tanta debilidad, cuándo una casualidad, una coincidencia felicisima, me hizo saber que debiera marchar inmediatamente a Samarcanda, tanto para deslocar para allá nuestros cofres antes sediados en Damasco ¡ por seguridad ¡ tanto para encontrar mi Sultán desaparecido, que allá se decía encontrarse!


Nuestro socios sirios me recomendaraon que me fuera a Samarcanda seguiendo la la viejisima ruta de la seda, todavia la trajectória más segura. Así hize yo, por el camino abajo registrado por el cartógrafo de mi caravana:

 

 

 


Qué decirle, Senora, de este mi pobre corazón, al llegar a Samarcanda! Llorava de felicidad y de desespero! Por que tanto havia echado de menos a esta ciudad de mis sueños, y por la felicidad de allí estar una vez más en mi vida, que se acorta tan rapidamente!

La ciudad de los azules ¡ de sus cielos, de sus cupulas de tan lindas ceramicas y piedras! Pienso y pienso, Señora mia, y casi no me atrevo a decirle que quizás debemos rever toda esa historia que nos han contado de los publos bárbaros, los mongoles, los descendientes de Babur, pero especialmente los que vienen del Gengis Khan, como este fantástico Tamerlano consagrado en la opera de Haendel! Estoy casi segura de que se trata de una deformación ocidental de la historia. Otra.

Vease el caso de Tamerlano, que Diós lo guarde! Hizo él las linduras que hasta hoy maravillan mis ojos y calentan mi alma, como esta Mosket que há construído en honor de su amada, la digna y bellisima  Bibi Khanum:

 


 


 

 


Hombres que hicieron tales maravillas bárbaros jamás podrían bárbaros y sanguinários ser! Quizás nos han contados histórias malas, tan solamente para exaltarlos a nosotros mismos  y a los ociedentales! Bueno, eso será tema de outro capitulo de nuestras vidas!

Sin romper com nuestros cánones de sigilos, puedo asegurarle, mi Emperatriz, que los pertences del Imperio fueron muy bien guardados en el interior de estas murallas.

Mal terminarta yo los ministeres del Imperio,  eis que me llega una muy rara información, que le paso a contarle por su ineditismo.

Esta ciudad de casi trés mil anos, capitaneando el Turquizdistan, el Quiziquistan y todos los tans que por alli se encuentran, posue una de las más poderosas armas midiáticas de nuestro tiempo. Creo que hasta en eso se puede encontrar la mano y las innovaciones fantásticas de Tamerlano!

Tratase en realidad de una estrella, través de la cual se puede mirar a las gentes en todas partes del mundo, bastanto para eso ubicar estrategicamente unas cameras, que llaman hoy de webcameras, en los puntos deseables.


En una de estas tarde, estava yo en este bellissimo mercado Registan ¡ obra también del grande Tamerlano ¡ que Usted puede ver abajo:

 

 


Además de comprarme unas quinquillerias ¡ de estas que tanto amamos ¡ buscava yo por todo su interior al árabe aquél, a quién tanto le gustan tales ambientes, en especial los inmundos bares de allí.  No estava! Exactamente cuando decidiame por salir, me llamó un jovencito, preguntandome, mejor, afirmando que, si procurava yo a Ahmed, que lo fuera ver en la estrella!

No se puede imaginar Usted, Senora, el aboroto de mi corazón! Casi se me explotava el pecho!. Cómo, le dije, ver a alguién en una estrella?

Así és, madame, siempre que de hecho lo quiera ver Ud! Esa és la mágica de Bibi Khadun, que tanto há amado a Tamerlano! Brinda a las amantes verderas, y apenas a esas, el poder de ver sus amados través del cristal estelar! Así decía el jovencito, mientras por la mano me conducia al minarete más alto de la Mosket, allí donde el muezhin canta sus preces cuatro vezes al dia!

Senora mía, vivir és aprender! Cómo podría yo creer ser posible mirar a uno desde tan lejos, través del limpido cristal y del eter! Pues así há pasado. Supieron mis amigos de la siempre mágica Samarcanda que el arabe sumidizo yá no más se encontrava en la ciudad, antes se deslocara al desierto sureño, también conocido como desierto santiaguino. Supieron más: descobriron través de la Junta de los Comunes, de allá, que a una cierta hora, acompañaria a un cierto alto y delgado caballero, en bicicleta, a una piazetta cerca del bosque, en el barrio alto! Esa sería la buena hora para mirarlo desde la estrella!! Para eso me invitavan, con su generosidad inmensa, por eso me enviaran el jovencito a buscarme en el mercado, pués la hora se acercava!

Y lo hé visto, Senora! Pero de un modo increíble! Cuentole en seguida, para su contento.

Seguramente el caballero alto y delgado de nada sabia, y no creo que hasta hoy haya atinado que pasó. Pero, como siempre, frente a un spot de luz, se pone en pose, pués le gusta eso! Como brillava una rara estrella, en esse momento, la tomó por fotógrafos y cineastas, y alli se puso listo para dejar sus marcas a la posteridad!

Yá el turco erratico, mi amado Bey, odia aparecer! Y, lamentablemnente, tenia y tiene poderes suficientes para inmediatamente descobrir de qué se trataba! Y se reveló el más bribón, de esta vez! Qué le conto yo, rapidamente mobilizó sus poderes egicios y asumió la forma de un belisimo perro, color caramelo, o mejor, color camello, muy asemejado, se puede además decir, a un outro perro que conocimos en el pasado, llamado Bobol, con quién há dormido por varias noches a la puerta del caballero de La Sarna, un siglo hace. Pusieronse amigos, en aquél tiempo, el moro amado y el perro Bobol, que  meses después se murió.

Sentiendose ofuscado por tanta luz, el Bey tomó por préstamo la forma de Bobol, asi surgiendo en el cristal estellar, para total espanto de todos, y de mi misma, hasta el momento en que descobri también que jugava conmigo!

Verdad que algo de su cara hé podido veer, mientras se aperrava, pero eso há sido un relance! Lo encontré un poco blanco, blanqueado en demasía. Bueno, nadie se queda trés meses en los blancos y sin gracia montes suizos inmpunemente! Se esblanquiza también, aunque no pierda la gracia!

En realidad, praticamente no lo hé visto a mi Bey, pero seguro que hé sentido su presencia total! Siempre mi Sultan Baibar, no importa que disfraze use!

Usted puede verlo aqui, en la foto que de él saqué, siempre al lado del delgado y elegante caballero Manuel el Sarnoso, además amigo personal suyo, Divina Señora!

 

 

 

Así és que mi personal misión estrangera há tenido parcial exito, como puede ver Usted, Señnora mia que todo sabe! De todo modo, sé que mi Bey sigue vivo y bien! Más: há jugado conmigo, bribonado mismo, bajo este disfraze canino, perrento ¡ lo que también me há calentado el alma!

No sé cuando volverá a aparecer, a escribir, a decir algo! De todo modo, el simples hecho de existir permite a mi misma, mi altiva dama, seguir existindo, en esa simétrica vida que con él partillo.

Terminada las misiones, una vez más le ruego me permita volver a nuestro Imperio y a sus piés,

Suya siempre,

Sophia Escribana, ahora Embajadora de la Resistencia